Historia de la bandera de Asturias

El nacimiento de la bandera de Asturias surgió en un momento especialmente agitado de nuestra Historia, como fue la invasión francesa de 1808.  La insurección contra Napoleón comienza en las ciudades de Oviedo y Gijón, cuando en la mañana del 9 de mayo de 1808 un correo llegado de Madrid leyó en público los sucesos acaecidos el día 2 en la capital. 

 

A pedradas respondieron los gijoneses a la orden, bajo pena de muerte, de no guardar armas ni oponer resistencia al ejército imperial francés, mientras los universitarios ovetenses arremetían contra los magistrados de la Audiencia, fieles al gobierno títere de Madrid.

 

La Junta General del Principado, se reunió en la catedral y nombró nuevo gobernador a Alvaro Flórez Estrada. Los mariscales de Napoleón ordenaron entonces el fusilamiento de 58 ovetenses recluidos por los incidentes del día 9.

 

La insurrección fue general y el 24 de mayo una multitud enfervorizada asalta la Fábrica de Armas de Oviedo llevándose miles de fusiles y pistolas. Al día siguiente, la Junta General del Principado ejerciendo atributos soberanos, declara oficialmente la guerra a Francia. La junta crea el ejército de Asturias, compuesto por veinte regimientos armados en su mayor parte por el botín de la Fábrica de Armas. Este nuevo Exército Defensivo Asturiano contaba con 9.216 soldados y 595 oficiales.

 

Los dirigentes de la Junta General del Principado se encuentran con la situación de que no tienen bandera para ese flamante Ejército asturiano, ya que actúan únicamente en nombre de Asturias, y proceden a su invención

 

 


Sobre la base de un informe histórico y una propuesta de Jovellanos, que modifican ligeramente, diseñan una bandera azul con la Cruz de la Victoria y la inscripción «Asturies xamas vencida» («Asturias nunca vencida») en color oro. Con esos colores fueron a la guerra los regimientos asturianos, con suerte alterna, hasta la victoria final. La última invasión se produce en mayo de 1812. En esta ocasión logran los franceses llegar hasta Grado donde concentran sus fuerzas para lanzar un ataque sobre Tineo, pero deben abandonar tal idea al ser destrozada la retaguardia por las tropas asturianas. En Junio acosados y destrozados, abandonan definitivamente Asturias.

 

La Cruz de la Victoria que aparece en la bandera de Asturias es una joya del prerrománico asturiano que se guarda en la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador de Oviedo, y que se ha convertido en el símbolo de Asturias. Se trata de una cruz latina en madera de roble recubierta de oro y piedras preciosas con los brazos ensanchados en los extremos, de los que penden las letras griegas alfa mayúscula y omega minúscula, que significan el principio y el fin (la infinita extensión de Dios). La letra omega es minúscula y no mayúscula, porque así se encuentra en las ilustraciones más antiguas que se conocen, como las pinturas de San Julián de los Prados. Según cuenta la leyenda se trata de la Cruz que el rey don Pelayo enarboló en la batalla de Covadonga, librada en el año 722, en la que las tropas asturianas derrotaron a las musulmanas.

 

 


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